Para la mayoría de las organizaciones, la seguridad es una prioridad clave. Hoy en día, existe una amplia variedad de tecnologías diseñadas para proteger el acceso a edificios y zonas restringidas. En este artículo vamos a centrarnos en una de las menos conocidas: el control de acceso de largo alcance. Veremos en qué consiste, cuáles son sus principales ventajas y en qué sectores puede aplicarse.
¿Qué es y cómo funciona el control de acceso de largo alcance?
Esta tecnología utiliza radiofrecuencia (RF) para ampliar el alcance y la sensibilidad de los sistemas de control de acceso tradicionales.
Cómo funciona un sistema RFID estándar
En un sistema RFID convencional, el lector emite ondas electromagnéticas a su alrededor. Cuando una credencial compatible (por ejemplo, una tarjeta de proximidad) entra en su radio de acción, el transpondedor integrado en la tarjeta envía información al lector.
A continuación, el sistema comprueba la validez de la credencial y concede o deniega el acceso.
Estas tarjetas incorporan un chip con etiqueta pasiva, que se alimenta gracias a las ondas de radio emitidas por el lector. El alcance es bastante limitado: normalmente es necesario acercar la tarjeta a pocos centímetros para que sea leída.
Cómo funciona un sistema de largo alcance
En este caso, el proceso es justo al revés. Es la credencial la que emite la señal de radiofrecuencia que capta el lector.
Estas credenciales incorporan etiquetas activas, que transmiten periódicamente su señal. Si un lector compatible está dentro del rango, detecta la señal y el sistema decide si concede o no el acceso.
Al funcionar con baterías internas, pueden alcanzar distancias mucho mayores que las tarjetas RFID pasivas: desde unos pocos metros hasta varios cientos, según el modelo.
Principales ventajas del control de acceso de largo alcance
1. Comodidad para el usuario
El acceso se vuelve mucho más sencillo: basta con caminar o conducir dentro del rango del lector para que la etiqueta haga el resto.
Es habitual llevar la credencial en un lanyard o adherida al parabrisas del coche, sin necesidad de sacarla del bolso o del bolsillo.
2. Ahorro y sostenibilidad
Si las tarjetas son recargables, se reducen los costes de sustitución y se minimiza el impacto ambiental. Además, al prolongar la vida útil del soporte físico, se generan menos residuos plásticos.
3. Fluidez en los puntos de acceso
Los sistemas tradicionales, como tarjetas RFID o lectores biométricos, obligan a detenerse para interactuar con el dispositivo. Con el largo alcance, el paso es continuo, lo que evita colas y mejora la movilidad de personas y vehículos.
Ejemplos de uso
- Fábricas y almacenes: permite a los operarios acceder sin detenerse, incluso cuando transportan mercancías o conducen maquinaria.
- Hospitales y centros de salud: el personal puede abrir puertas automáticas sin contacto, mejorando higiene y seguridad. Tras su paso, los accesos se bloquean de forma automática.
- Transporte y logística: en aparcamientos o centros logísticos, la barrera se abre al aproximarse el vehículo, sin que el conductor tenga que bajar la ventanilla o introducir un código.
La propuesta de CDVI
CDVI dispone de soluciones de control de acceso de largo alcance para peatones y vehículos, con un diseño robusto y eficiente, ideal para entornos como almacenes, hospitales, centros educativos, fábricas y más.